sábado, 27 de agosto de 2016

Boda-JOSE PEREZ BUXADE- DE BARCELONA, ESPAÑA con LUZ MUÑOZ Huehuetenango 1893

BODA DE  
JOSE PEREZ BUXADE- DE BARCELONA, ESPAÑA
Hijo de MANUEL PEREZ- DE BARCELONA
 y de TERESA BUXADE-DE BARCELONA, ESPAÑA
Con 
LUZ MUÑOZ -De CUILCO
Hija de AGAPITO MUÑOZ-DE CUILCO
 y de ERASMA FERNANDEZ-.DE CUILCO
HUEHUETENANGO
Guatemala

"José Perez y Luz Muñoz    En veintisiete de Diciembre del noventa y tres , ante mi el infrascrito  Vicario, se presentó  José Perez,  de veintiocho años, hijo legitimo de Manuel y  Teresa Buxade  solicitándo unirse en matrimonio  con Luz Muñoz de diez y ocho años , hija legitima de  Agapito y Erasma Fernández , el primero originario de Barcelona y de Cuilco la segunda , avecindada en esta ciudad. ...testigos Don Emilio Galvez y Don Rafael B. Cueto, ambos solteros  y mayores de edad...

DESFILE DIA DE LA BIBLIA--HUEHUETENANGO AGOSTO 2016


FOTOS DESFILE -DIA DE LA BIBLIA- HUEHUETENANGO 2016


miércoles, 24 de agosto de 2016

UNA PERRA AMIGA Y PROTECTORA

 EL DIA DE LA OSA
POR PER OLA Y EMILY D'AULAIRE
Selecciones Reader´s Digest

Algo oculto había en el carácter de la enorme perra; algo que se revelaría una fatídica tarde de diciembre

 AFINES de 1,986, Missy Perkins vio un anuncio en el periódico: regalaban una perra cruzada, castrada, de tres años, que había crecido demasiado para la casa de sus dueños. La perra parecía una solución ideal para un problema creciente. Los patos y gallinas de la granjita de los Perkins, en Vermont, eran devorados por comadrejas, zorras y mapaches. Las verduras sucumbían ante conejos y ciervos. Una buena perra podría ahuyentar a los depredadores. Además, Missy, su esposo Dale y sus cinco hijos eran naturalmente aficionados a los animales, y aquella perra sería una grata compañía para la familia.
Missy telefoneó a la dueña, quien prometió llevar al día siguiente la perra a la granja. Al ver al animal, Missy se preguntó si no habría cometido un error. Se trataba de una bestia peluda, de 36 kilos: mitad terranova y mitad de "algo salido de un montón de leña". A Missy le preocupó que la espesa melena de la perra diseminara el olor de la granja por todos los rincones de la casa. Pero el animal dejó que los niños tiraran de su piel y sus orejas sin gruñir
Parecía plácida, pero alerta; afectuosa y bien adaptada. Y, aunque un can de aquel tamaño tendría un apetito difícil de satisfacer, los Perkins obtenían suficiente rendimiento del ganado para suministrarle a la perra bastantes sobras como alimento
.No obstante, algo molestaba a Missy. Los dueños de la perra debieron haber advertido que estaba destinada a ser enorme, porque sabían que tenía sangre de terranova, raza que puede llegar a pesar más de 70 kilos. Deberían haber previsto que resultaría demasiado grande para su casa. ¿habría otro motivo para regalarla? ¿Tendría la perra algo que no querían revelar?
Para los niños, aquello fue amor a primera vista, y suplicaron quedarse con el animal. Missy accedió, siempre y cuando pudieran devolver al animal si las cosas no marchaban bien.
La perra se llamaba Rosie, pero este nombre no le duró mucho. "No es una rosa", declaró Zeke, el pequeño de tres años, al describir a aquella bestia peluda con orejas colgantes y zarpas como zapatillas. "Más bien parece una osa". A la hora de la cena, Rosíe se había convertido en La Osa.
La Osa no mordisqueaba las cosas ni perseguía automóviles, y parecía entender que su labor consistía en proteger a los demás animales. También cuidaba a los niños, y los vigilaba tan celosamente como a las gallinas y a los patos. En el invierno, galopaba junto a los niños, cuando en trineo se deslizaban cuesta abajo por las nevadas colinas. En verano, nadaba con ellos en un río cercano.
Los terranovas tienen un agudo instinto para el rescate en el agua, característica que durante siglos les fue inculcada por los pescadores del océano Atlántico, al aprovecharlos para ayudar a recoger las redes y salvar a los hombres que caían al agua. La herencia de La Osa era evidente: cuando los niños se zambullían en el río, la perra nadaba en círculos alrededor de ellos, y ladraba cuando consideraba que se aventuraban demasiado lejos. Era la perra perfecta para una granja: buena compañera, guardiana y protectora.
Desde el principio, el favorito de la perra, entre los niños, fue Zeke. En cuanto el autobús escolar se perdía de vista en la carretera, con los otros cuatro niños, Zeke y La Osa se dirigían al granero con Missy, quien ordeñaba las vacas.
Con frecuencia, después de comer, niño y perra se hacían un ovillo en la cocina, cerca de la estufa de leña. A veces, La Osa dormitaba mientras Zeke fingía leerle algo; a menudo, ambos se quedaban profundamente dormidos, en un enredo de piel oscura, cabello rubio, manos pequeñas y enormes zarpas. A la hora de acostarse, Zeke reservaba el último abrazo para La Osa, su "mejor amiga".
EL 19 de diciembre de 1987, Missy salió de la granja para dejar a Becky, de, diez años, en compañía de un grupo con el que ensayaría villancicos navideños, y a Josh, de 11, en casa de un amigo. Los tres hijos más pequeños jugaban afuera, en la nieve, con La Osa. Al caminar el padre del buzón hacia la casa, Martha, de ocho años, le preguntó si podría ir con Zeke y Sarah a deslizarse en el estanque.
Había dos pequeños estanques alimentados por manantiales en la propiedad de los Perkins. Durante varios días, el frío había calado hasta los huesos, y ambos estanques estaban congelados casi hasta el fondo.
Dale dio el permiso a los niños y se metió en la casa. Martha, Sarah y Zeke se deslizaban de un lado a otro; pero, a los pocos minutos, Sarah concluyó que se estaba aburriendo. "Vamos a deslizarnos en el estanque de Lee", sugirió.
A unos 225 metros de allí, quedaba el estanque de Lee, oculto a la casa de los Perkins por una hilera de árboles. Un granjero lo había excavado en un henar para proveer de agua a su ganado. Con unos 20 metros de anchura, el estanque tenía orillas que descendían hasta una profundidad de 2.5 metros. Los pequeños pensaron que, si su estanque tenía hielo sólido, seguramente el otro estaría igual.
Gritando felices, los tres se deslizaron por todos lados, pues sus botas resbalaban fácilmente por el hielo. ¡Y cómo reían al ver los vanos intentos de La Osa por detenerse de pronto! Al cabo, cansados, los tres se sentaron en el hielo, y La Osa se echó junto a ellos. De repente, el
hielo cedió bajo el peso combinado de todos. Mientras La Osa saltaba hacia la orilla, los tres niños se sumergieron en el agua helada.
Con agudos gritos, Martha y Sarah lucharon por apoyar los pies en los troncos y pedruscos sumergidos. Las ramas de un matorral cercano les brindaron asidero y, valiéndose de todas sus fuerzas, las dos niñas se arrastraron hasta la orilla. El pequeño Zeke, en cambio, se agitaba desesperado en el agua, asido a un pedazo de hielo, pero incapaz de encaramarse en él.
Pedía auxilio a gritos, mientras Martha y Sarah se esforzaban por asirlo, pero estaba fuera de su alcance. Aunque las dos niñas sabían nadar, comprendieron que no eran suficientemente fuertes para permanecer a flote con la pesada ropa ya empapada.
La capacidad de Zeke para nadar era mínima. Cuanto más se sacudía, tanto más se alejaba, en tanto que la chaqueta, las botas, la larga ropa interior y los pesados pantalones se llenaban de agua: el peso amenazaba hundirlo. Al buscar frenéticamente unas varas largas para acercarse a su hermanito, las niñas no pudieron hallar nada que no estuviera arraigado con solidez al suelo. En esos momentos, todos gritaban de terror.
MISSY estuvo ausente sólo media hora. Cuando regresó, saludó a Dale y salió a verificar que sus hijos estuviesen bien abrigados. No los encontró en los estanques pequeños, como esperaba, y enfiló hacia el granero. A medio camino, oyó los gritos que procedían del estanque de Lee. Mientras rezaba por llegar a tiempo, Missy atravesó corriendo el campo, sin dejar de gritar los nombres de sus hijos.
El asimiento de Zeke en el hielo se debilitó. "¡Sostente!", le gritaron sus hermanas. La Osa, que se había encaramado a la orilla, pareció comprender inmediatamente el peligro de aquella situación. Emitió varios ladridos y entró en acción: corrió directamente hacia Zeke y se zambulló en el agua. Con el hocico, sujetó el cuello de la chaqueta del niño, y apretó los dientes con todas sus fuerzas. Sin aflojar en absoluto, el noble animal tiró del espantado pequeño hacia la orilla y el agua baja, donde ya podía tocar fondo y ponerse en pie.
Entonces, La Osa hizo algo que no había hecho nunca, ni repetiría jamás: se dio la vuelta y le ofreció la cola a Zeke. Su mensaje era claro, aun para un pequeño de cuatro años, confuso y asustado. Zeke asió la cola, y La Osa lo remolcó a lugar seguro. Con un tirón final, y con la ayuda de Martha y Sarah, la perra dejó a Zeke en la orilla, donde el sollozante niño cayó en los brazos de sus hermanas. -¡Oh, Osa, eres lo máximo!", exclamó Sarah.
Cuando Missy encontró al amontonado trío, se arrodilló y estrechó a los niños en sus brazos, mientras reía y lloraba al mismo tiempo. La Osa lamía los húmedos rostros, uno tras otro.
Aquella noche, a la hora de la cena, los Perkins unieron las manos para rezar. Dieron gracias a Dios por cada día que pasaban juntos. Lo ocurrido aquella tarde dio a toda la familia una nueva conciencia de la fragilidad de la vida, y de la fina línea que separa a la ventura de la desgracia.
La noticia de la heroica hazaña de La Osa trascendió los límites de la comunidad de Vermont, y pocos días después la cocina de los Perkins se vio repleta de reporteros y equipos de televisión.
La Osa aceptó aquello con naturalidad, contenta de cuidar gallinas, ovejas ... y niños. "A ella le gusta ser sólo la sencilla Osa", comentó Zeke, y diciendo esto rodeó con sus brazos el cuello de la enorme perra.
Luego de enterarse de la proeza de La Osa, la anterior dueña visitó la granja de los Perkins. Missy mencionó su escepticismo por la explicación que le dio al regalarle a la perra. La mujer señaló que, en realidad, el animal era muy grande para su casa; pero luego agregó con timidez: "¡Imagine usted!, ¡mi padre creía que era tonta!"

domingo, 21 de agosto de 2016

1913-BERTA ELENA ZEISSIG MENDEZ-HUEHUETENANGO,Guatemla

BERTA ELENA ZEISSIG MENDEZ
22 NOVIEMBRE 1913
Hija de OTTO ZEISSIG- Alemán
y de ASUNCION MENDEZ 
HUEHUETENANGO
Guatemala

" Berta Elena Zeissig   En Huehuetenango a doce de Julio  de mil novecientos catorce bauticé solem.te a Guillermo Arturo que nació el veintidos  de Noviembre. del año ppdo.h.l. de Otto Zeissig y Asuncion Méndez , fue Pad. el Excmo. Sr. Lic. Don Manuel Estrada Cabrera  representado por el Sr. Jefe Don Joaquín Mont...
(f)n Dr. Amancio Aparicio
-Originario de Palencia, España-

1910- GUILLERMO ARTURO ZSEISSIG MENDEZ-HUEHUETENANGO,Guatemala

GUILLERMO ARTURO ZEISSIG MENDEZ
10 DICIEMBRE 1910
Hija de OTTO ZEISSIG- Alemán
y de ASUNCION MENDEZ 
HUEHUETENANGO
Guatemala

" Guillermo Arturo Zeissig   En Huehuetenango a doce de Julio  de mil novecientos catorce bauticé solem.te a Guillermo Arturo que nació el diez de Dbre. del novecientos diez  h.l. de Otto Zeissig y Asuncion Méndez , fue Pad. el Excmo. Sr. Lic. Don Manuel Estrada Cabrera  representado por el Sr. Jefe Don Joaquín Mont...
(f)n Dr. Amancio Aparicio
-Originario de Palencia, España-

1908-LUIS RUBEN ZEISSIG MENDEZ-HUEHUETENANGO,Guatemala

LUIS RUBEN ZEISSIG MENDEZ
21 JUNIO 1908
Hija de OTTO ZEISSIG- Alemán
y de ASUNCION MENDEZ 
HUEHUETENANGO
Guatemala

" Luis Ruben Zeissig   En Huehuetenango a doce de Julio  de mil novecientos catorce bauticé solem.te a Luis Ruben que nació el veintiuno de Junio del novecientos ocho  h.l. de Otto Zeissig y Asuncion Méndez , fue Pad. el Excmo. Sr. Lic. Don Manuel Estrada Cabrera  representado por el Sr. Jefe Don Joaquín Mont...
(f)n Dr. Amancio Aparicio
-Originario de Palencia, España-

1906- AMALIA PAULA ZEISSIG MENDEZ- HUEHUETENANGO, Guatemala

AMALIA PAULA ZEISSIG MENDEZ
2 JULIO 1906
Hija de OTTO ZEISSIG- Alemán
y de ASUNCION MENDEZ 
HUEHUETENANGO
Guatemala

" Amalia Paula Zeissig   En Huehuetenango a doce de Julio  de mil novecientos catorce bauticé solem.te a Amalia Paula que nació el dos de Julio del novecientos seis h.l. de Otto Zeissig y Asuncion Méndez , fue Pad. el Excmo. Sr. Lic. Don Manuel Estrada Cabrera  representado por el Sr. Jefe Don Joaquín Mont...
(f)n Dr. Amancio Aparicio
-Originario de Palencia, España-

viernes, 19 de agosto de 2016

1914- AMANCIO DOROTEO PEREZ APARICIO-De padres españoles Huehuetenango,Guatemala

AMANCIO  DOROTEO PEREZ APARICIO-Español
6 FEBRERO1914
Hijo de RAMON PEREZ y de AGRIPINA APARICIO - Ambos españoles
 HUEHUETENANGO
Guatemala

 "Amancio Doroteo Perez Aparicio   Certi. para España Abril 20. 1927
 En veintinueve de  Marzo de mil novecientos catorce  Yo el Cura y Vicario Provincial de Huehuetg.o  bauticé  solem.te a Amancio Doroteo que nació el día seis de Febrero Pasado . hijo leg.mo de Ramon Perez  y Agripina  Aparicio, ambos oriundos de España, siendo sus abuelos paternos  Felipe Perez  y Nicolasa Crespo , y en la linea materna Don Antonino Aparicio y Catalina Diez, fueron pad.os Aquilino Lopez  y María Molina de López...
(f0 Dr. Amando Aparicio "

jueves, 18 de agosto de 2016

1773 Española JUANA MARIA BRUYEROS ERICASTILLA - CHIANTLA, Huehuetenango

 JUANA  MARIA BRUYEROS  ERICASTILLA-Española
24 JUNIO 1873
Hija de DON JUAN  BRUYEROS DE LA ROJA-Español
y de DOÑA MANUELA ERICASTILLA -Española
Padrino: M.R.P.P. Fray RAMON JOSEPH COLLADO
CHIANTLA
Huehuetenango

"Juana María- Española ...la purificación de Ciantla en sinco dias del mes de Julio de mil setecientos cetenta  y tres ..una niña que nació a beinte y quatro de Junio, pusele por nombre Juana María  hija legiitma de Dn. Juan Bruyeros de la Roja  y de Da. Manuela Ericastilla . su legitima muger, ...

1770- Ladina española JUANA MICHAELA LOPEZ Y GRAMAJO- CHIANTLA,Huehuetenango


 JUANA MICHAELA LOPEZ Y GRAMAJO
26 JUNIO 1770
Hija de JUAN MARCELINO LOPEZ GRAMAJO -Ladino  español
y de MARIA HIDALGO-  Ladina española
Madrina. JUANA MARIA DE SALCEDO casada con DON DIEGO COLOMO
CHIANTLA
Huehuetenango
Juana Michaela López y Gramajo  Ladina   En esta Sta. Yglesia  Parroquial...de la Purificación de Chiantla, en beinte y ocho dias de el mes de Junio de mil setecientos y sezenta años ...a una  infanta q.e  nació el día beinte y seis de Junio de este presente año a quien le puse por nombre Juana Michaela de la Soledad y es hija legitima de Juan Marselino lopez Gramajo  y de María Hidalgo su legitima muger, ambos ladinos españoles, del pueblo de Chiantla fue su Madrina Juana María de Salcedo, casada con Dn. Diego Colomo ...

1943-PARÍS BAJO LA SVÁSTIKA Por ETTA SHIBER

 PARÍS BAJO LA SVÁSTIKA
Por ETTA SHIBER

ME ALEJE DE EUROPA sin despedirme de sus costas siquiera con una mirada. Al zarpar mi buque, estaba yo bajo cubierta. Habríamos navegado un buen trecho, cuando noté, por la acompasada y sorda vibración de las máquinas, que íbamos a toda marcha. Subí apresuradamente a cubierta. La costa de Portugal se había desvanecido ya en la bruma temblorosa del anochecer. Envuelto en la luz de sus potentes reflectores, el buque en cuyos blancos costados campeaban estas palabras: «Diplomat—Drottningholm—Diplomat», se internaba en la extensión solitaria del mar.
Regresaba yo a la patria después de un año largo de reclusión en Alemania. Al mismo tiempo que las puertas de mi celda, se habían abierto, en los Estados Unidos, las de la celda de la alemana por la cual me canjeaban. Por el señor Wiley, cónsul norteamericano en Lisboa, supe quién era ella: nada menos que Johanna Hoffmann, la peinadora del trasatlántico Bremen, convicta en 1938 de pertenecer a un grupo de temibles espías.
¿Valía mi libertad tan alto precio? Un funcionario del consulado de los Estados Unidos en Lisboa contestó mi pregunta:
—Mi querida señora de Shiber: la Secretaría de Estado de Wáshington está muy bien enterada de su conducta en París. Figúrese usted por un inomento que en la otra guerra el Gobierno inglés hubiese podido rescatar a Edith Cavell mediante un canje, ¿no lo hubiera hecho gustoso? Usted, modestia a un lado, es la Edith Cavell de esta guerra.
No podía yo permitir que se me atribuyesen méritos que correspondían a otra mujer.
—No—le observé—. No soy yo esa heroína. Si a alguien le corresponde el título, es a mi querida amiga Kitty. Yo me limité a ayudarla. Ella, si vive aún, estará en manos de la Gestapo. Lo más probable es que haya muerto, si han cumplido ya la sentencia que le impusieron. Repito que Kitty Beaurepos es quien puede llamarse la Edith Cavell de esta guerra

.EN 1925, en uno de mis viajes anuales a París, conocí a Kitty. Era hija de un banquero londinense y esposa de Henri Beaurepos, vinatero francés, de quien se hallaba separada, aun cuandoexistían entre los dos relaciones de muy cordial amistad. Kitty era independiente desde el punto de vista económico. No obstante, había abierto una pequeña casa de modas en la calle de Rodier. Allí la conocí y allí nació entre nosotras una amistad muy estrecha. En 1933 murió en París m¡ hermano Irving. En aquellos instantes de tribulación, Kitty no se apartó de mi lado. Ella fié quien se encargó de los pormenores del entierro en el Pére Lachaise. Tres años después, al saber la muerte de mi marido, me cablegrafió inmediatamente para ofrecerme su casa y su compañía en París. Hallábame desolada, lejolde los míos. Conmovida por el generoso ofrecimiento, le contesté con tina sola palabra: «Voy».
Pocos días después me hallaba en París instalada en el cómodo y moderno departamento de mi amiga. Deslizóse allí tranquilamente nuestra vida, gracias a los recursos moderados, pero suficientes, de que disponíamos.
Ese plácido aislamiento en nuestra torre de marfil tuvo fin, justamente, la víspera de la entrada de los nazis en París, o sea, el 13 de junio de 1940•
Convencidas de que los franceses defenderían su capital casa por casa, como lo había prometido el primer ministro Paul Reynaud, no dábamos crédito a los rumores que el pánico difundía entre los vecinos de la gran ciudad. Pero ese día, cuando nuestras repetidas llamadas por teléfono a distintos amigos quedaron sin respuesta, tuvimos que llegar a la desoladora conclusión de que todo el mundo había huido.
Todavía reacias a creer en la realidad de una catástrofe, llaméala Embajada norteamericana para preguntar si era cierto que los alemanes iban a sitiar a París.
La voz de una persona, manifiestamente alarmada, me contestó así:

 —¿Pero están ustedes todavía aquí? ¿No saben que el Gobierno se trasladó a Tours? ¡Los alemanes entrarán en París en cosa de horas!
Aterrorizadas, nos pusimos a empaquetar nuestras cosas con ciega, frenética prisa. Metimos las maletas en el auto y huimos también, rumbo al Sur.
Pero habíamos perdido demasiado tiempo. La carretera nacional Número 20, que comunica a Paris con el Sur de Francia, era demasiado estrecha para contener el desbordado torrente humano que la inundaba. Aquello era una fuga tumultuosa hacia la seguridad, bajo el signo y el acicate del miedo. Miles de fugitivos, en auto, en bicicleta, a pie, obstruían la vía como una masa casi inmovilizada por su propia densidad. La ola de gente se extendía hasta 300 kilómetros más allá del punto en que nos hallábamos. A las 9 de la siguiente mañana no habíamos logrado salir todavía de los aledaños de París. Fué entonces cuando, supimos que los nazis estaban ya en la capital.
—Apenas lleguemos al primer cruce —me dijo de pronto Kitty—, abandonaremos esta maldita carretera y trataremos de tomar algún atajo.
El primero que encontramos no pasaba de ser una vereda un poco ancha por entre campos recién arados. Estaba seca y firme, lo que nos permitió adelantar, a 60 kilómetros por hora.
Entonces sobrevino lo inesperado. Frente a nosotras, en dirección contraria, aparecieron varios automóviles. Desde los primeros coches nos gritaron:

 «¡Vuélvanse! ¡Vuélvanse! ¡Ahí vienen los alemanes!»
Cuando ganamos de nuevo la carretera, ya había cerrado la noche. De pronto empezamos a oír un zumbido que iba en crescendo. Kitty detuvo bruscamente el coche.
Distinguimos entonces la negra armazón de un aeroplano que se destacaba en la oscuridad, y los fogonazos de sus ametralladoras, cuyos proyectiles sembraban la muerte entre la multitud apiñada en la carretera.


En cosa de segundos la calzada quedó desierta. Los conductores de automóviles, poseídos de espanto, sacaron sus coches del camino en busca de la protección de los árboles cercanos, o los precipitaron en las zanjas que bordeaban la vía. Algunos coches se volcaron. sus ocupantes consiguieron salir de debajo de ellos y escapar a campo traviesa. En la carretera quedaban pocos automóviles. Dentro de ellos veíanse unos cuantos seres inmóviles. Los infelices no habían podido emprender la desaforada carrera ... Estaban muertos.
Cuando dejó de oírse el zumbar del avión, los fugitivos, hombres, mujeres y niños, enpezaron a arrastrarse con cautela, abandonando el amparo de las cunetas. Personas había que permanecían como clavadas al suelo. Habían corrido sin rumbo, huyendo de un peligro que les amenazaba a sus espaldas. Y ahora tenían el peligro delante. Estaban cogidos  entre unas gigantescas pinzas de hierro y  fuego. ¿Qué hacer? ¿A dónde ir ? Nosotras estábamos también atrapadas en la trágica tenaza.
Percibimos el ruido de multitud de motores que se acercaban.  En un santiamén tuvimos encima al Ejército alemán. Primero, motociclistas que se dirigían hacia el Sur, en la seguridad de que los aeroplanos les habían dejado ya expedita la vía, barrida a metralla. Seguían los carros ligeros blindados. Después los tanques, que avanzaban con estruendo y llenaban con sus moles la vía de lado a lado. Todo lo dominaban los invasores. Estaban en todas partes. Parecían poseer la tierra entera.
Cada 200 metros se destacaba un motociclista que se encargaba de entendérselas con los fugitivos. El que se nos acercó nos dirigió la palabra en excelente francés.
—Vuélvanse a París—nos dijo. —Pero si tenemos que ir a Niza—se apresuró a responder Kitty.
En los labios del alemán se dibujó una sonrisa burlona. Con la mayor cortesía nos replicó:
—Pse es precisamente el camino que nosotros llevamos, señora. Ustedes tienen que regresar a París. ,
En la oscuridad empezamos a desandar la vía. Dominadas por la fatiga, nos detuvimos en una posada.
—Nada puedo ofrecerles—nos dijo el posadero—. Un millón de gentes han estado aquí en los dos días últimos.
—No queremos más que una taza de té—dijo Kitty, ensayando una de sus más atractivas sonrisas. Y sin esperar la respuesta, entró y se sentó. El posadero optó por echar llave a la puerta, una vez que estuvimos adentro, y no sólo nos sirvió té sino que agregó algo de salchichón y unas rueditas de queso.
¿Son ustedes inglesas ?—preguntó—. Pues entonces me van a prestar un servicio. Tengo aquí en mi casa a un sujeto que sólo habla inglés. Háganme el favor de decirle que se marche de aquí, por lo que más quiera. Lo siento mucho, pero ... me compromete.
Se dirigió a uno de los aposentos y volvió casi inmediatamente, seguido de un joven alto que llevaba una chaqueta de cuero sobre el uniforme azul de las Reales Fuerzas Aéreas.
El muchacho se llamaba William Gray, según nos dijo. Era uno de los pilotos atrapados en Dunquerque, de donde no pudo huir porque no logró embarcarse en ninguno de los buques que acudieron a salvar el ejército.
—Les agradeceré mucho—nos rogó el aviador—que le digan a este amigo que me facilite un traje de paisano. Después, ya me las arreglaré yo solo.
Kitty hizo de intérprete.
!Quelle follie!—exclamó el posadero—. Si los alemanes lo cogen vestido de civil, lo fusilan como a espía. Si lo pescan de uniforme, lo tratarán como a prislonero de guerra.
Gray guardó silencio un momento. Luego, con sonrisa un tanto forzada, manifestó, a tiempo que se levantaba de su asiento:
—Lo mejor es que me largue de aquí, sin comprometer a nadie. Hagan el favor de preguntar  al posadero cuánto le debo.
—No lo dejes irse—insté a Kitty en voz baja, tomándola del brazo—. ¿No bas notado cómo se parece a mi pobre hermano Irving cuando tenía veinte años? Tenemos ahí el auto. Podemos llevar a tu compatriota en el compartimiento del equipaje.
El tal compartimiento no se abría bacía afuera, sino hacia el interior, de-tras del asiento principal. Aun en el caso de que los alemanes nos detuvieran y nos registraran, no era de suponer que buscaran a nadie en ese sitio.
La cara de Kitty resplandeció de alegría.
—Tenemos que hablar dos palabras con usted, señor Gray—dijo.
Y hete aquí, a todo un par de señoras respetables embarcadas en una aventura que pocas horas antes hubiéramos tenido por fantástica.
 

TARDAMOS toda aquella noche en llegar a París. ¡Cómo se me oprimió el corazón al contemplar la Torre Eiffel con la bandera de la svástika en el tope! Dimos la vuelta al Arco de Triunfo e hicimos alto frente al número 2 de la calle de Balny d'Avricourt. ¡Estábamos de nuevo en nuestra casa!
— ¿Salgo yo primero?—le dije a Kit
ty en tono de conspirador. El miedo me hacía ver dondequiera nazis prontos a echarme mano.
—Espera—susurró ansiosamente.
En ese momento una patrulla alemana venía calle abajo conduciendo a un soldado francés. Aguardamos hasta que la vimos doblar la esquina. Entoncel Kitty se volvió hacia el sitio en que iba oculto nuestro protegido:

miércoles, 17 de agosto de 2016

1770- Criollos LOPEZ ALVARADO con BRICEÑO- CUILCO,Huehuetennago

11 MAYO 1770
BODA DE
YSIDRO LOPEZ- CRIOLLO DE GUEGUETENANGO
Hijo de CRISTOBAL LOPEZ- CRIOLLO DE GUEGUETENANGO
y de MARIA  ALVARADO- CRIOLLA DE GUEGUETENANGO
con 
JOSEFA BRICEÑO- CRIOLLA DE SAN ANDRES CUILCO
SAN ANDRES CUILCO
Huehuetenango

"En esta Yglecia Parrochial  de Sn. Andés Cuilco en onze dias del mes de Mallo de mil setecientos y setenta ..ante mi el P.e  Cura Fray Ramon Pineda  vele...a Ysidro Lopes, soltero  de edad de veinte y siete  años como consta de la fe de edad  que manifesto a foxas quarenta  y tres del libro de la Parrochia de la Concepción Gueguethenango  donde fue bautizado hijo de legitimo matrimonio de Christoval  Lopes  y Maria Alvarado su legitima muger, Criollos de Dicho Pueblo de Gueguethenango; con Jopha Briseño ,viuda de Pedro Sales, Criollos de este pueblo , fueron testigos  Manuel Joph de los Reyes, Franc.o Garcia, y Martin Figueroa, Criollos de este pueblo, padrinos Nicolas Zamalloa  y Maria Galindo...

1822 - MUÑOZ GALVEZ con VELASQUEZ MATA -CHIANTLA,Huehuetenango

 4 MAYO 1822
BODA DE
DON JOAQUIN MUÑOZ GALVEZ-Español
Hijo de DON JOSE MUÑOZ  -Español
y de DOÑA RAFAELA GALVEZ -Española
con
DOÑA VENANCIA VELASQUEZ MATA-Española
Hija de DON MANUEL VELASQUEZ-Español
y de DOÑA MANUELA MATA -Española
CHIANTLA
Huehuetennango

"Españoles  Dn. Joaq.n  Muños con  Da. Benancia Velasq.z    Año del Sor.  A mil ochoc.s  veinte y dos , día cuatro de Mayo ...Dn. Joaq.n  h.l. de  Dn. José Muños  y de Da. Rafaela Galves vec.nos  de Gueguet.o , con Da. Benancia  h.l. de Dn. Man.l José Velasques  y de Da. Yrene Mata vecinos de este pueblo

martes, 16 de agosto de 2016

EL ESPIA QUE LLEGO DE ISRAEL 169 Por BEN DAN

 EL ESPIA QUE LLEGO DE ISRAEL 169
Por BEN DAN
 
Pero los combates que habían enfrentado a israelíes y sirios en Nukeib tuvieron otra consecuencia más, esta vez dolorosa, para el espía israelí en Damasco. Hacia fines del mes: de marzo, la prensa y la radio sirias incitaron a la población de Damasco a que "viesen con sus propios ojos el botín de que se apoderaron nuestros valerosos soldados en su combate contra los sionistas". La propaganda oficial había convertido la derrota siria de Nukeib en fulgurante victoria, y todo se había hecho para glorificar al ejército y aumentar su prestigio. Los tres vehículos blindados abandonados en el campo minado de Nukeib, fueron llevados a Damasco y se les expuso en pleno día, en la famosa Plaza de los Mártires (Plaza Mar'ga).
La muchedumbre acudió en masa para contemplar el botín tomado a los israelíes. Elie Cohen tuvo muchas dificultades para abrirse paso a través del populacho que, el ver los vehículos blindados del enemigo, vociferaba consignas tales como: "¡Mueran los sionistas!" o "¡Vivan los héroes sirios!" Los tres vehículos estaban agrupados formando triángulo, en el centro de la plaza, y la gente desfilaba a todo su alrededor. Cohen fue testigo de escenas de fanatismo, que jamás hubiese creído ciertas a no haberlas visto con sus propios ojos;: entre los millares de sirios que desfilaron de este modo ante los vehículos blindados, hubo decenas de ellos que acariciaron y hasta besaron estos, artefactos tomados a los israelíes, como también los hubo que escupieron, sobre los mismos vehículos. Tanto unos como otros estaban animados, sin duda alguna, por el mismo sentimiento de patriotismo por su ejército y de odio por Israel. Al lado de los vehículos blindados se habían dispuesto cierto número de depósitos de combustible, más o menos estropeados, con inscripciones en hebreo, y que se encontraban allí supuestamente para que "probasen" que los, sirios habían derribado aviones israelíes. Pero, allí mismo, Cohen pudo cerciorarse de que, en realidad, se trataba de depósitos de combustible de Mig- 17, de la aviación siria, y no de depósitos: de aviones del tipo "Vautour", que habían tomado parte en la batalla de Nukeib.

En medio de esta sobreexcitada multitud siria, y frente a los vehículos blindados del ejército de su país, el espía llegado de Israel sintió todo el peso de su soledad. No podía prever que, tres años después, casi en el mismo día y a la misma hora, esta misma multitud acudiría para contemplar un espectáculo distinto: el del espía israelí Elie Cohen colgando de la horca.
 
El aflictivo espectáculo de la Plaza de los Mártires ejerció profunda influencia psicológica en Elie Cohen. Sintió más que nunca el peligro latente del fanatismo árabe, capaz de lanzar a este pueblo a la comisión de actos insensatos contra Israel. Más que nunca sintió en este momento la necesidad de poner todo su esfuerzo para cumplir bien su peligrosa misión.
Muy pronto se presentó ocasión de ello. Apenase había vuelto a su casa de regreso de la Plaza de los Mártires, Cohen-Taabes, recibió una llamada telefónica.
—¿Es usted, Kamal Taabes? Bien. ¿ Quiere usted acompañarme al cine, esta noche? —le propuso, la voz de Maazi Zaher El-Din.
—Encantado —contestó Cohen-Taabes.
Así pues, esa misma noche estaba sentado, en el cine Dunia (El Mundo) al lado del sobrino del jefe del estado mayor sirio. Vieron una película dedicada a la epopeya de un comando británico que atacó el cuartel general de Rommel, en el desierto de Libia.
A eso de medianoche, fueron a sentarse en un café cercano al cine. El joven teniente estaba todavía muy impresionado por las, imágenes que había visto en el cine. El cariz profesional del asalto le había impresionado profundamente. Súbitamente dijo a Taabes:
—Imagínese, por un instante, que los israelíes nos hagan lo mismo...
El espía tuvo ganas de- soltar la carcajada. Se contuvo, y comentó:
¿Por qué piensa usted en eso? ¿Tan fuerte son los israelíes, o somos nosotros tan débiles?
Mi respuesta es afirmativa respecto a ambos puntos —contestó entonces El-Din.
Esa noche Elie Cohen sintió que, en el fondo, abrigaba una amistad sincera hacia ese joven teniente, totalmente aparte del hecho de que el oficial sirio habría de prestarle servicios inapreciables. Maazi tenía los ojos oscuros y la mirada franca. Su patriotismo, al que se mezclaba una ínfima parte de odio hacia Israel, era sincero y verdadero. Su voluntad de combatir por su país, y su orgullo de sirio estaban hechos para que conquistase las simpatías de Cohen.
Lo que el espía aún no sabía era que el joven teniente sentía igual simpatía, por él.
Dentro de poco habría de saberlo.

EL ESPIA QUE LLEGO DE ISRAEL-BEN DAN -

 EL ESPIA QUE LLEGO DE ISRAEL
 INTERMEDIO EN ISRAEL Y
Elie Cohen sabía que el intermedio de Bat Yam sería de corta duración y que en pocos días debería volver a sus ocupaciones de agente secreto. Fue Yitsjak, el Derviche, su instructor titular, quien al cabo de una semana puso fin a sus apacibles vacaciones en el seno de su familia. Un día, a la hora del almuerzo, le llevó a un restaurante de Jaffa, Chez Jeanette, famoso por su especialidad de pescado asado. Sentados uno frente a otro en la terraza del restaurante que da al viejo puerto, sumidos .en animada conversación, hubiérase dicho que eran padre e hijo tratando problemas de familia. En realidad, el Derviche, muy paternal, escuchaba el relato de las hazañas de su discípulo Cohen en América del Sur.
Has adquirido acento español incluso cuando hablas en hebreo comentó sonriente el Derviche.
Aguarda a oírme hablar en árabe —contestó Elie—.
En Buenos Aires no se habla el árabe más que con acento español.... —afirmó muy sereno Cohen al Derviche, sentando como conclusión de su relato que, a su parecer, estaba provisto de recomendaciones suficientes para enfrentarse a la tarea que le esperaba en Damasco—. Me siento capaz —dijo— de saltar todos los obstáculos para introducirme rápidamente en los medios dirigentes de Damasco.
Más tarde, el Derviche anotó en su informe que Cohen hacía gala de una seguridad "contagiosa" y de una confianza total en sí mismo. Otros jefes de los servicios secretos de Tel Aviv, que tuvieron ocasión de conversar con Cohen durante su estancia en Israel en septiembre de 1961, hicieron comentarios idénticos. Innegablemente, esta constatación era positiva y alentadora. Pero, vista desde otro ángulo, la seguridad exagerada de un agente secreto encierra peligros para él, y puede fácilmente llevarle a acciones poco meditadas y demasiado arriesgadas.
Sea como fuere, se decidió someter a Cohen a una última serie de ejercicios, antes de darle la orden de partida. Para calmar las posibles aprensiones de sus amigos árabes de Buenos Aires, Cohen hubo de redactar buen número de tarjetas postales que se enviaron a Argentina desde varias capitales occidentales.
Desilusionado, Cohen hizo, por toda respuesta a lo que el Derviche acababa de notificarle, un solo comentario:
—Jamás hubiese creído que el camino de Damasco fuese tan largo. Hay que morir de cansancio y de impaciencia antes de llegar...
No era un acceso de mal humor por su parte, sino la expresión sincera de una impaciencia de caballo de batalla, que huele la pólvora y la proximidad del frente, y tiene prisa por lanzarse a la reyerta. Pero sus superiores tenían otra opinión. La capacitación complementaria era indispensable, y ahora se tenla que establecer, partiendo de los extraordinarios resultados de la primera parte de su misión en Argentina, el plan detallado de ataque para su misión en Siria.
Así pues, Cohen encontróse una vez más, en el pequeño desván del Derviche en la calle Allenby de Tel Aviv. Con el auxilio de un instructor de radio, especialista de los Servicios Secretos para los aparatos emisores clandestinos, hizo rápidos progresos en la manipulación de un aparato idéntico al que habría de utilizar en Damasco.
 Después de algunas semanas de este adiestramiento complementario, llegó a alcanzar una velocidad media de cuarenta y cinco a cincuenta palabras por minuto, que los especialistas consideran que es un promedio muy decente. Aprendió a utilizar varias cifras secretas, ejercitóse, en leer los mensajes cifrados que le "dirigió" su instructor, y acabó por saberse las claves de memoria.
En este último período de adiestramiento de Cohen en Tel Aviv hay un punto acerca del cual es menester que insistamos. Entre otras cosas, su instructor de radio tenla por misión, descubrir las particularidades personales de la "pulsación" de Cohen en el momento de la emisión. La "pulsación" difiere para el oído de un especialista avisado, de un individuo a otro, tanto como difieren las líneas de la mano. Dicho de otro modo, el carácter de las señales de Morse, emitidas a partir de una estación situada a una distancia determinada, puede servir para determinar la identidad de quien las emite, sin que ni tan siquiera anuncie anticipadamente su número de identificación. Los más leves matices de la pulsación, de los cambios habidos, imperceptibles para un oído no habituado, son sendos datos concretos, inmediatamente registrados y comprendidos, por el oído del técnico con experiencia que capta y descifra los mensajes.
 
Así pues, a partir de septiembre de 1961, un número muy reducido de operadores de radio pertenecientes al centro de descifrado de los Servicios Secretos de Tel Aviv pusiéronse pues a estudiar, y luego a reconocer entre otras, las emisiones de adiestramiento de Cohen. Más tarde, fueron estos mismos operadores los que se mantuvieron a la escucha de las emisiones de Cohen llegadas de la capital siria.
 
 

MARIA CORNELIA ESCOBEDO ALTAMIRANO-1748 -CHIANTLA Huehuetenango

 MARIA CORNELIA ESCOBEDO ALTAMIRANO
10 SEPTIEMBRE  1748
Hija de LUIS ESCOBEDO y de JOSEPHA ALTAMIRANO
Padrinos. DON MANUEL DE FUEN LABRADA y su esposa DOÑA MANUELA MARTINEZ DE LA VEGA
 CHIANTLA
Huehuetenango
"En diez días del mes de Septiembre de mil setescientos cuarenta y ocho ...a María Cornelia hija  legitima de Luis Escobedo y de Josepha Altamirano . Fueron Padrinos Don Manuel de Fuen Labrada y su esposa Doña Manuela Martinez de la Vega...
 (f) Fray Fernando López Ynclan

1755 -JOSEPH GREGORIO DE MALAVER QUINTANILLA- Español de Chiantla,Huehuetenango

JOSEPH GREGORIO DE MALAVER QUINTANILLA- Español
19 NOVIEMBRE 1755
Hijo de DON MIGUEL DE MALAVER- Español
y de MARCELA DE QUINTANILLA- Española
CHIANTLA
Huehuetenango

"Joseph Gregorio-Español        En esta Ygla. Parroquial de N. S. de Chiantla en treinta días del mes de Noviembre de Nuestro Se. de mil setescientos y cincuenta y cinco ...una criatura que nació el dia diez y nuebe  de dicho mes a quien puse por nombre  Joseph Gregorio hijo lexitimo de Don Miguel de Malaver y de Marsela de Quintanilla . Fuer su Padrino  el Bachiller Don Francisco de Ydalgo ...
(f) Fray Antonio Telles

MAESTRO-SELVA DE YULMACAP, IXCAN, BARILLAS-HUEHUETENANGO

INMENSO ARBOL CAIDO EN PASEO POR SELVA DE YULMACAP, IXCAN.B, BARILLAS.HUEHUETENANGO 1991
 
 

MIS AÑOS JUVENILES- MAESTRO --YULMACAP, IXCAN, BARILLAS, hUEHUETENANGO

Humilde Monumento a MADRE INDIGENA-Escuela YULMACAP, BARILLAS 10 MAYO 1987
DIA DE LA MADRE- 10 MAYO 1987 ESCUELA DE YULMACAP,  IXCAN -BARILLAS